(Shady Roshdy/EFE)
Por: Pável Carballido y Shady Roshdy
Mansura (Egipto)- A Shorouq al Ashqar aún le dura la felicidad de haber acuñado una nueva especie de simio, el ‘Masripithecus moghraensis’, el “abuelo” de esos primates que vivió en Egipto hace 17 millones de años y del que aún no se sabe cómo se desplazaba, para lo que la paleontóloga y sus compañeros buscan ahora nuevos fósiles en el desierto egipcio.
Al Ashqar es la encargada de la investigación que en 2024 halló el fragmento de mandíbula y los dos dientes que hace dos semanas permitieron confirmar al mundo la existencia del ‘Masripithecus moghraensis’, un simio que habitó el norte de África durante el Mioceno y que estaba a medio camino evolutivo entre los primeros simios, encontrados en Kenia y Uganda, y los simios actuales.
La investigadora recibió a EFE en el Centro de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansura (CPVUM), responsable de la excavación que dio con los restos del ‘Masripithecus’ en Wadi Moghra, cerca de El Alamein, en el desierto occidental egipcio.
El reto ahora, tras demostrar la existencia de este eslabón de la cadena evolutiva de los simios, es continuar “la búsqueda” de nuevos restos en el sitio del hallazgo, con el deseo de encontrar “restos del cráneo o de las extremidades” del animal para resolver preguntas claves y aún pendientes, como cuál era su método de desplazamiento y cuán cerca se encontraba del de los simios actuales y de los seres humanos.
Completar una nueva teoría
El registro de la nueva especie permite a Al Ashqar elaborar desde el centro de operaciones del CPVUM, una pequeña y moderna aula de la Universidad de Mansura – a unas tres horas en coche al norte de El Cairo- , que es un nuevo punto de partida “para encontrar más fósiles en el norte de África”.
Con eso, según añade en su despacho contiguo al aula del CPVUM en Mansura el director del centro, Hesham Sallam, se podría completar una teoría sobre la evolución y migración de estas especies.
“Los estudios morfológicos de los fósiles encontrados, sumados los estudios genéticos de especies actuales” indican que los simios prehistóricos migraron desde África oriental hacia el norte de África y Oriente Medio, desde donde habrían cruzado a Eurasia, explicó el investigador.
Para ellos, en cualquier caso, no queda duda de que el ‘Masripithecus’ es el eslabón evolutivo que une a los simios extintos más antiguos con los actuales y con los mismos seres humanos.
“La pieza que faltaba en el rompecabezas de la evolución de los simios prehistóricos” como indica Al Ashraq.
Por eso, desde el CPVUM instan a la comunidad científica a desplazar parte del foco de las excavaciones del tradicional escenario de África oriental, a lugares como Libia, Egipto y la península Arábiga, probables hogares de otros ‘Masripithecus’, de los que aún queda información por completar.
El descubrimiento
Según relata Al Ashqar, la búsqueda en Wadi Moghra se remonta en el año 2021 y ya por aquel entonces tenían el objetivo de encontrar ese “eslabón perdido” en la evolución y las migraciones de los simios.
La investigadora explica que se tomó la decisión de excavar ahí porque “es un lugar que cuenta con formaciones rocosas de la época del Mioceno, en la que vivieron los primeros simios” y por aquel entonces dichas formaciones “crearon el ambiente adecuado para la vida de estos animales”.
Además, la aparición de otros restos fósiles de la época en la zona, animaron al equipo egipcio, apoyado por la Universidad del Sur de California, a seleccionar dicho lugar para rastrear la presencia de simios.
Este descubrimiento, publicado el pasado jueves 26 de marzo en la prestigiosa revista ‘Science’, alegra, pero no toma por sorpresa al CPVUM, que, fundado en el año 2018, es “el único centro en Oriente Medio dedicado en exclusiva al estudio de fósiles de vertebrados”, destaca Al Ashqar.
