Recientemente, tuve, una vez más, la oportunidad de ir a ver cine puertorriqueño, y añado, ir a ver buen cine puertorriqueño. Hasta que la celda nos separe, escrita y dirigida por Mariana Emmanuelli, producida por Gabriel Ramírez Juan y con la producción ejecutiva de Elena Colón y Rafael Emmanuelli, es protagonizada por Gretza Merced Cruz y Andrés López-Alicea. Estos jóvenes actores nos hacen reír y disfrutar de esta comedia y crítica social. Entre varios temas y simbolismos, la película presenta jocosamente las complicaciones de la realidad de las parejas jóvenes en este difícil archipiélago.
Durante este mes y en marzo, podremos ver varias películas puertorriqueñas, como Casa pura (Vanguardia Films PR); Nunca digas nunca, especial de comedia para cine; Perla, con Zuleyka Rivera y Carlos Ponce; Entre las vías: la historia del tren en PR (Cine Autónomo Films en coproducción con Kings Pictures Espinal); Esta isla, la cual ganó el 2026 John Cassavetes Award de los Film Independent Spirit Award, que reconoce a la mejor película producida con un presupuesto menor de $1,000,000.
Esta variedad de cine puertorriqueño es importante por múltiples razones: los asiduos al cine tienen alternativas para diversas modalidades de este arte. Además, cada vez que una película local llega al cine es el resultado de una inversión en producciones locales, artistas, guionistas, productores, técnicos y servicios de apoyo. Es invertir en la economía del país, generar empleos e intercambio comercial.
Además, es promover una industria que ha tenido, en su historia, obstáculos: desde la ausencia de una política pública coherente de apoyo al cine nacional, los cambios en la legislación sobre cine, problemas de otorgación de créditos contributivos y la disponibilidad de los mismos, accesibilidad a las salas de cines, aumento en los costos de producción, la distribución internacional de las películas, hasta la realidad colonial que, en ocasiones, ubica nuestro cine como parte de los Estados Unidos.
Tenemos una historia de cine puertorriqueño, décadas de gente luchando y batallando para que, a través de cortos y largometrajes, de documentales, se exprese arte y nuestra realidad y cultura, que ríamos y nos veamos retratados en la película. El cine es denuncia, cuestionamiento y representa una alternativa para el proceso educativo. Tenemos diversas opciones; por ello, tenemos que ir a ver nuestro cine.
