Thursday, February 19, 2026
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Celebran Carnaval Ponceño entre sabores, ritmos y orgullo


Celebran Carnaval Ponceño

Ponce celebra el carnaval de la Ciudad Señorial con vejigantes, música en vivo y un centro urbano que se convirtió en una gran fiesta. En la edición 168 del Carnaval Ponceño, dedicada al centenario del natalicio del compositor Catalino “Tite” Curet Alonso, la fiesta se sintió como nunca en la Plaza Las Delicias, donde una gigantesca obra artística con el rostro del llamado poeta ponceño marcó la identidad cultural y el festejo de los eventos en la Ciudad Señorial.

La alcaldesa Marlese Sifre Rodríguez, junto al director de Turismo de Ponce, Iván “Yuye” Rodríguez, presentaron los detalles del carnaval bajo el lema “Un Carnaval de Caras Lindas para Tite”.

La propia alcaldesa enmarcó el evento como un homenaje que “late” al ritmo de la cultura popular. “Este año, el Carnaval Ponceño no solo brilla por sus vejigantes y comparsas, sino que late al ritmo del alma de nuestra música”, expresó al dedicar la celebración al “poeta del pueblo”.

En entrevista con Metro Puerto Rico, Sifre Rodríguez conectó el carnaval con el momento que vive la ciudad, destacando un esfuerzo conjunto entre municipio, ciudadanía y comerciantes. “Nosotros los ponceños nos sentimos sumamente orgullosos de todo el esfuerzo en conjunto que estamos realizando, no solo la administración municipal sino también de la ciudadanía y los comerciantes”, sostuvo, al describir el ambiente de colaboración que impulsa una “nueva ciudad”.

Y desde esa mirada, defendió la inversión en grandes eventos culturales como motor económico. “Una persona que consuma en un restaurante y cuartos de hoteles, esto nos permite tener un retorno a la ciudad”, enfatizó, al hablar de cómo la actividad turística se traduce en capacidad de atender infraestructura y servicios municipales.

Ese “retorno” también se ancla en la logística y el movimiento que provoca el carnaval. El municipio calculó miles de visitantes, incluyendo cruceristas, y detalló medidas de estacionamiento, transportación y seguridad para sostener un ambiente familiar durante los días de fiesta, además de un estimado de impacto económico millonario.

En un recorrido durante horas previas al multitudinario evento se observaron los preparativos e instalación de puestos de comida y entretenimiento para niños, señal clara de una gran fiesta de pueblo.

Para el historiador y arqueólogo Ernie Xavier Rivera Collazo, cofundador de Isla Caribe, la gastronomía no funciona como un “acompañante” del evento, sino como parte del corazón de la tradición. “Algo muy importante de nuestro carnaval, del vejigante y de todo esto es la gastronomía; está bien ligada a nuestra fiesta”, afirmó.

Esa relación, explicó, se vuelve evidente en el centro del pueblo, donde la experiencia del Carnaval se completa con las emblemáticas frituras, coco frío, bocados, dulces típicos y café, por mencionar algunos ofrecimientos. “Toda esta gastronomía se disfruta durante toda esta semana y durante todo el año aquí en Ponce, en los quioscos que encontramos en la plaza”, mencionó el guía turístico.

Entre las curiosidades gastronómicas, Rivera Collazo mencionó bocados que el ponceño identifica como “bien del sur” y que aparecen con fuerza en las fiestas patronales y carnavales. “Aquí, en Ponce, contamos con alimentos bien del sur, como por ejemplo, los famosos dumplings que se realizan con harina de maíz y se fríen”, explicó, describiéndolos como parte del ambiente. Y si hablamos de clásicos que en Ponce se defienden con orgullo: “los famosos sándwiches, que son únicos en todo Puerto Rico. También contamos con sabrosas empanadillas o pastelillos”.

En representación de los comerciantes en los alrededores de la Plaza Las Delicias, conversamos con Luis Rafael Báez, propietario de Fritanga Qué Jartera, quien describió su puesto como uno popular por sus frituras tradicionales, que incluyen empanadillas, alcapurrias, piononos y bacalaítos.

La jornada culminó con un acto que mezcla tradición popular y simbolismo religioso: el Entierro de la Sardina, que marca el último día del carnaval antes del Miércoles de Ceniza. “El martes final del carnaval tenemos esta tradición bien especial, cuando se hace un entierro en vivo en toda la ciudad”, narró Rivera Collazo.

“Todos los ponceños llegan, comienzan a llorar, a gritar, a despedir la sardina”, ilustró.

En palabras del historiador, el ritual conecta directamente con el inicio de la Cuaresma y los hábitos que vienen después. “Eso nos trae también al comienzo de la Cuaresma, cuando las personas dejan de comer carne, acostumbramos a consumir pescado”, abundó.

La dedicatoria a Tite Curet Alonso le añadió un elemento especial a la celebración. Su legado se sintió como hilo conductor en el espíritu del pueblo, en la emoción de la música, en esa manera tan nuestra de convertir lo cotidiano en poesía. El carnaval no solo “sonó” a fiesta; también sonó a memoria, a cultura y a orgullo boricua.

Al final, el Carnaval Ponceño deja una ciudad con el corazón encendido, turistas que se fueron entendiendo por qué esta tradición es tan grande, y ponceños con la satisfacción de celebrarlo una vez más como Ponce sabe hacerlo.

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