La actividad cultural en Puerto Rico mostró un repunte durante 2025, reflejado en una mayor asistencia a eventos y en la ocupación plena de espacios dedicados a las artes escénicas, lo que apuntó a un cambio en la dinámica de la economía creativa tras años marcados por el impacto de la pandemia.
Así lo expuso Javier Hernández Acosta, fundador del Centro de Economía Creativa y decano de la Escuela de Artes, Diseño e Industrias Creativas de la Universidad del Sagrado Corazón, quien sostuvo que el pasado año representó una transición hacia una etapa distinta para el sector. “Ya 2025 parecería ser como un momento donde estamos transicionando de estabilidad al crecimiento, luego de unos años que fueron muy difíciles por el tema de la pandemia”, expresó.
Entre 2021 y 2023, el sector creativo atravesó un periodo de ajuste, durante el cual se redefinieron modelos de negocio y se evaluaron nuevas dinámicas de consumo cultural. Hernández Acosta señaló que uno de los indicadores más visibles del cambio fue el comportamiento de las artes escénicas, que incluyeron la música y el teatro.
“La capacidad de los espacios de presentación está completa”, afirmó, al mencionar el Centro de Bellas Artes, Coliseo de Puerto Rico y Coca-Cola Music Hall. A su juicio, ese patrón reflejó un aumento en la demanda de experiencias culturales, vinculado también a una mayor estabilidad en las finanzas personales y a un ingreso disponible que permitió un mayor gasto en consumo cultural.
Eventos culturales y turismo como eje económico
El académico señaló que las Fiestas de la Calle San Sebastián constituyeron un ejemplo del funcionamiento integrado de las industrias creativas, evidenciando la convergencia de múltiples disciplinas y su impacto económico. “Es un efecto multimillonario, es un efecto que es multidisciplinario”, sostuvo, al mencionar la presencia de la artesanía, las artes visuales, la música y el turismo cultural dentro del mismo ecosistema.
Hernández Acosta planteó que ese modelo podía observarse también, en menor escala, en festivales municipales alrededor de la isla. Señaló que los municipios deben evaluar cómo integrarse a la economía del turismo cultural mediante eventos estratégicos para dinamizar sus economías locales. Mencionó experiencias observadas en Ponce, tanto en el casco urbano como en el área de La Guancha, como ejemplos de producción cultural con impacto económico.
Sobre la posibilidad de desarrollar un festival musical de gran formato en Puerto Rico, comparable a eventos internacionales, Hernández Acosta indicó que existe una oportunidad, aunque subrayó la necesidad de un enfoque propio. “No podemos reproducir lo que ya existe porque ya existe”, expresó. A su juicio, los géneros urbanos representaron una ventaja diferenciadora, al tiempo que mencionó conversaciones regionales relacionadas con una posible ruta de la salsa entre Puerto Rico, Nueva York y Cali.
Datos, medición y proyección del sector
Ese movimiento se insertó dentro de un sector que, según datos correspondientes a 2024 y publicados en 2025 por Invest Puerto Rico como parte de la Puerto Rico Music, Entertainment and Cultural Industries Strategy, generó un impacto económico estimado de $8,700 millones en producción económica, sostuvo 87,708 empleos y representó alrededor del 2 % del Producto Interno Bruto. El informe también señaló que por cada dólar generado dentro de las industrias culturales y creativas, se produjeron 90 centavos adicionales en el resto de la economía, para un multiplicador total de $1.90.
En cuanto a la medición precisa del desempeño del sector, el decano explicó que la disponibilidad de datos oficiales presentó limitaciones. Indicó que los censos económicos se realizan cada cinco años y que informes como los del County Business Patterns suelen publicarse con retraso. “Siempre nos cuesta un poco tener información actualizada, es casi imposible”, señaló, al atribuir esa situación a la naturaleza de los procesos de recopilación de datos, particularmente en el ámbito federal.
De cara a 2026, Hernández Acosta sostuvo que el sector enfrentó un momento clave. “Creo que va a ser un año importante porque va a ser el año de cosechar”, afirmó. Explicó que ese proceso implicó definir políticas públicas, establecer mecanismos de inversión, fortalecer estructuras de apoyo a las empresas creativas y desarrollar estrategias de internacionalización y acceso a mercados.
El académico añadió que la sostenibilidad de las industrias creativas dependió, en gran medida, de la propiedad intelectual y de las regalías que esta genera, particularmente en el ámbito musical. Señaló que las plataformas digitales representaron un reto en términos de compensación económica y planteó la necesidad de discutir políticas públicas que atiendan la remuneración justa de los creadores como parte del desarrollo a largo plazo del sector.
